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martes, 27 de noviembre de 2012

Contador amenaza con no ir al Tour

 Alberto Contador, en declaraciones para la televisión pública francesa "France 2", amenazó con no correr la próxima edición del Tour de Francia si su equipo no obtiene una licencia ProTour o no recibe la invitación de los organizadores con la suficiente antelación para preparar una nueva victoria en los Campos Elíseos.

 "Si me avisan sólo dos meses antes del Tour, creo que no iré. Necesito prepararme, porque si voy al Tour es para ganarlo. Si no tengo tiempo suficiente para prepararme, con mis compañeros, no creo que vaya al Tour" 


 El Saxo Tinkoff, equipo del madrileño, no está clasificado para el Tour aun al estar pendiente de obtener una licencia ProTour que todavía no tiene asegurada. Presiona así el de Pinto a la Unión Ciclista Internacional, que deberá pronunciarse en los próximos días al respecto. La otra opción para participar en la ronda gala reside en las invitaciones que la organización del Tour puede otorgar, y que en un pasado siempre ha reservado a equipos franceses. Todo esto, añadido al compromiso de lucha contra el dopaje de Tour y UCI tras el escándalo Armstrong y los antecedentes de Alberto en esta materia, pueden complicar la participación del ciclista español.

 Contador, que ya ha realizado una primera concentración con su equipo en Canarias, tiende un pulso con estas declaraciones a la UCI y la organización del Tour. "Me gustaría estar, es la carrera más importante. Este año no he estado y me gustaría estar el año que viene. Para prepararme, tengo que tener la garantía de que mi equipo estará en la salida". 

 Actualmente el ciclista se haya planificando su temporada, y aunque su primer objetivo es el Tour, en ningún momento ha descartado las otras dos grandes. Es más, hace unos días declaró que el recorrido de esta nueva edición del Giro le gustaba, y en Italia estarían encantados de contar de nuevo con su presencia, al igual que en la Vuelta España. Tratar de repetir los resultados de 2008, cuando se alzó con la victoria en Giro y Vuelta, podría ser su próximo objetivo.

martes, 23 de octubre de 2012

Armstrong y la agonía del ciclismo


Nunca creí que Armstrong corriera limpio. Es más, me caía mal, muy mal, e incluso puedo decir que lo odiaba. Todos los veranos me sentaba frente al televisor esperando ver cómo alguien doblegaba al texano, que ocupaba en mi mente el papel de malo de la película. Ni Zülle (maldita etapa aquella del Paso del Gois), Pantani, Ullrich, Beloki, Basso, Klöden, Vinokourov, Mancebo… nadie podía con él y su equipo. Era intratable, terminase la etapa en un puerto de primera o se tratase de una contrarreloj. Nunca tenía un día malo, y aquello no era normal. Me asqueaba. Su superioridad y arrogancia, el miedo que infundía en un pelotón en el que nadie se atrevía a atacar. Si fuese español lo habría amado, pero desgraciadamente era de fuera y se oponía al triunfo de mis paisanos. Por no hablar ya del record de Indurain, el primero de mis ídolos, con sus cinco Tours de Francia consecutivos. Y allí estaba el jodido yankee, ganando siete (siete!!!!) y convirtiéndose en el más grande. La grandeza conlleva con si la admiración de muchos. Pero la grandeza levanta el odio de muchos más.


Abro así el texto para poneros en situación, porque supongo que mi visión de los hechos no será objetiva. Y sin embargo, también os digo lo siguiente: ese odio que genera la grandeza, en muchas ocasiones nos ciega.

Llevo varias semanas leyendo en mis ratos libres el informe y la documentación aportada por la USADA. Lo sé, lo mío es enfermedad, pero no quería dejarme influenciar por las opiniones de otros, una prensa deportiva que en muchas ocasiones es una auténtica basura. Quería tener mi propia visión de los hechos. Y lo siento, pero aun no he terminado de leerlo todo para resumirlo (son unas 500 hojas, no me miréis así, que ni los siete libros de Harry Potter del tirón). Y sin embargo, son muchos los datos y aspectos que me resultan extraños o contradictorios. No estudio derecho, no tengo ni zorra de ello, pero hay cosas que no encajan.

Ojo. No digo que Armstrong no se dopase nunca. Es más, repito, soy el primero en creer lo contrario. Lo que digo es que esto es una emboscada, una caza de brujas contra el americano. Me parece genial que se desenmascare al tramposo, pero no de esta manera y ahora, diez años después.

Os enumero a continuación algunos de los aspectos que más me han llamado la atención:

1.      No existen pruebas científicas, sólo declaraciones.

2.      No puedo creer a un mentiroso. Y todos los ex-compañeros que han declarado en contra de Lance, lo son. Muchos llevan años afirmando no haberse dopado nunca (véase el informe Robinson sobre David Millar y préstese especial atención a los testimonios de Vaughters y Vande Velde, dos de los que afirman en sus declaraciones haberse dopado junto a Lance). A otros como Hamilton o Landis, los pillaron. Si partimos de la premisa de que mintieron entonces, ¿por qué no iban a estar haciéndolo ahora? Sanciones reducidas y conservar los importes económicos de sus premios, podrían ser incentivos suficientes.

3.      Estos testimonios, son, en ocasiones, incoherentes y difíciles de creer. Si leyerais a Vande Velde, veríais como se metía en el cuerpo todo lo que le daban, sin preguntarse en ningún momento que se inyectaba o tomaba, o si esto podría ser perjudicial para su salud. Llamadme desconfiado (o tal vez es culpa de mi pánico a las agujas), pero si un médico aparece con una inyección y se acerca a pincharme, antes de dejarme, me aseguraría de qué es lo que va a entrar en mi cuerpo. Mientras, su amigo y actual director, Jonathan Vaughters, se rodea en el Garmin de gente arrepentida tras doparse y que disponen de su total confianza. Según él, son estas personas las que más pueden aportar a la lucha contra el doping. Y sin embargo, hace un año expulsó de su equipo a Matt White, uno de esos “arrepentidos”, por recomendarle a Trent Lowe hacer una visita al doctor del Moral, uno de los grandes implicados en la acusación de la USADA y al que el propio Vaughters denuncia en su testimonio. ¿En qué quedamos?

4.      Al igual que tienen mucho peso los testimonios en contra de Lance, no entiendo por qué no se valoran de la misma manera los que pudieran hacerse a su favor.

5.      Esto mueve mucho dinero. He oído cifras que van entre los 9 a los 12 millones que Armstrong tendría que devolver en concepto por los premios recibidos. Y no entremos en LIVESTRONG (su fundación) y temas publicitarios. Nike, Trek u Oackley ya le han retirado su apoyo y patrocinio.

6.      La USADA sólo estudia y castiga las actuaciones de Armstrong y su equipo. Sin embargo, pasa por alto todo lo logrado por el equipo nacional de ciclismo, formado en su mayoría por estos mismos ciclistas. En alguna declaración, se hace referencia a esto, a cómo la mujer de Armstrong repartía “caramelos”  dentro del conjunto nacional. ¿Por qué no se castiga esto igualmente?




Y esto es sólo un comienzo, lo que me resulta más llamativo de lo que he leído hasta ahora. Y a pesar de ello, la UCI pasa todo esto por alto y decide dejar a Armstrong sin ninguno de sus Tours y sancionarlo de por vida. Armstrong, el más grande de una época, desaparece por completo del ciclismo y su historia, como si aquel cáncer que amenazó su vida hubiese podido con él.

La UCI, la única asociación de profesionales de un deporte que, en vez de defender los intereses de éstos, los persigue y castiga. Una vez más, la misma manera de actuar de siempre.

¿Y ya? ¿Eso es todo? Evidentemente no, esta vez la decisión de sancionar a Armstrong va mucho más allá, más lejos que en cualquier otro caso conflictivo. La UCI ha firmado así su propia sentencia de muerte. El ciclismo, mientras vaya de su mano, ha quedado condenado a su extinción.

Y me explico. En la acusación de la USADA se recogen testimonios que hablan de positivos de Lance que fueron tapados. Una alianza entre el americano y el organismo con sede en Suiza. Una alianza de la que, mientras Lance obtenía total impunidad, la UCI se beneficiaba económicamente.

Para salvar esto, reconoce la UCI no haber pillado jamás a Armstrong en un control, pero decide sancionarlo dadas las claras evidencias que muestra la USADA. Armstrong, el ciclista más vigilado debido a su estatus de líder indiscutible en el Tour, se dopaba. Y ningún control jamás lo pilló. ¿Acepta así la UCI que el sistema de control del dopaje que ha impuesto no funciona? Si Lance pudo, cualquier ciclista mediocre podría hacerlo mucho más fácilmente.

O la UCI es una mafia, o su sistema un fracaso. Por esto, o son muchas las dimisiones y cambios que se producen en el organismo, o el ciclismo debe abandonar rápidamente su supervisión. Todo el mundo estará autorizado para dudar de cualquier resultado a partir de ahora. Rabobank ya dio el primer aviso hace un par de días abandonando el pelotón tras 17 años en él, argumentando ser incapaces de creer en la justicia y limpieza de este deporte. Hoy, el ciclismo se encuentra ante el mayor abismo con el que se haya encontrado nunca.

Lance Armstrong ha pasado a ser el ciclista que, un día, desapareció. El ciclista que pudo convertirse en la figura y estandarte del ciclismo moderno y limpio. Y el guión estaba trazado a la perfección: un superviviente consiguiendo una hazaña que nunca nadie había logrado. Presuntuoso y prepotente, pero igualmente grande y legendario. Todo ello tras el mayor escándalo de la historia del ciclismo, el caso Festina. Era el momento de renacer, y no se podía encontrar un mejor escenario.

Hoy, 13 años después, descubrimos que todo aquello fue una mentira. El nombre de Lance Armstrong desaparece por completo de la historia del ciclismo, quedando únicamente su recuerdo en la retina de los aficionados. Sin embargo, su mayor triunfo en esta vida, el sobrevivir al cáncer, escapa a este deporte y cualquier sanción. Su fundación no debe verse en ningún momento salpicada por todo esto.

Hoy, tanto para el ciclismo como para Lance, es el momento de volver a empezar, una vez más.